Fuimos un grupo de 10 adultos y 3 bebés, en el Balcón nos dejaron dos cunitas ya preparadas y al llegar nos enseñaron toda la casa. Las habitaciones son espaciosas y también hay hueco para dejar los coches, un amplio salón donde estar todos juntos, una mesa en el porche con vistas a la piscina y unas mesas y sillas de exterior, todo muy bien equipado.
El pueblo es tranquilo y no había ruido por la noche, todas las habitaciones de la planta superior tienen su propio baño y son muy espaciosas y aisladas (de ruidos) entre si.
La casa está equipada en la cocina con todo lo necesario (cubiertos, cacerolas y sartenes, etc) y con algunos juegos de mesa.